El “japanese touch”

El “japanese touch”

Los department stores o convenient stores japoneses, entiéndase por ellos el equivalente de nuestros grandes almacenes, proponen cada vez más pasteles ricos elaborados con materias primas de calidad, a precios bajos, rivalizando así con la pastelería tradicional que debe por tanto cambiar su oferta para distinguirse.
Desde hace mucho tiempo, los pasteleros japoneses vienen a Francia para formarse y solo buscan una cosa: La perfección. Quieren dominar la técnica francesa, al tiempo que atienden a su propia cultura nipona.

Revisitar los clásicos franceses
Sin embargo, la crisis que viene soportando el Japón desde hace más de 10 años impacta la vida de los japoneses. Los nipones vuelven a las bases y valores seguros; en gastronomía y especialmente en pastelería los consumidores tienden a preferir los pasteles sencillos.

Para destacar frente a la competencia de los grandes almacenes, los artesanos pasteleros japoneses decidieron orientarse hacia una pastelería “a la francesa”, pero con acento japonés y la sensibilidad legendaria que les es tan singular. Saint-Honoré, borracho con ron, tarta de limón y milhojas son más ligeros y menos azucarados, lo cual corresponde más al gusto local y es un perfecto argumento de venta hacia los japoneses enamorados de Francia y tienen una verdadera cultura gastronómica.

Se solía decir que los pasteleros japoneses sabían hacer pasteles hermosos pero no pasteles ricos. Hoy han adquirido un nivel excepcional y saben hacer tanto lo uno como lo otro.

Con su regularidad extraordinaria y un nivel de autoexigencia digno de sus antepasados samuráis, los aprendices de ayer ocuparon el lugar de los maestros y ahora los chefs japoneses están ganando terreno en la propia gastronomía francesa. 17 restaurantes con estrellas en Francia tienen un chef japonés en la guía Michelin 2013. Y apenas acaba de levantarse este viento de novedad; cabe señalar que hay rumores que dicen que Tokio sería ahora la capital gastronómica del mundo.