La irresistible ascensión del Fast GoodOlvida el Fast Food (comida rápida), pásate al Fast Good

La irresistible ascensión del Fast GoodOlvida el Fast Food (comida rápida), pásate al Fast Good

Conocíamos la alimentación ecológica, el Slow Food (comida lenta)… Ahora llega el Fast Good, que preconiza una dieta sana y equilibrada hasta para una comida rápida.

Conocíamos la alimentación ecológica, el Slow Food (comida lenta)… Ahora llega el Fast Good, que preconiza una dieta sana y equilibrada hasta para una comida rápida.

 

Por todas partes se habla de ello, tanto en el comercio como en la restauración. El "Fast Good", o alimentación sana, equilibrada, respetuosa con el medio ambiente y la agricultura, es un estilo de comida sencillo y práctico que se adapta a los nuevos patrones de consumo rápido y nómada.

La tendencia

Está en auge desde aproximadamente una década. ¿Su origen? El rechazo por parte de un número creciente de consumidores y profesionales de los efectos negativos sobre la salud y el bienestar de la alimentación rápida tipo Fast Food, que experimentó un éxito impresionante en la década de los 90. El nuevo credo: es posible comer rápido, pero sano, natural y equilibrado. Y seguir gozando de la comida.

En el comercio y la restauración

Este nuevo modo de restauración apareció primero en nuestros países vecinos europeos, hace ya varios años. Desde entonces, muchas cadenas de restauración se lanzaron en el nicho de mercado del "Fast Good". El concepto gira en torno de una dieta sana: platos del día o raciones listas para el consumo (ensaladas deleitosas: escarola con frutos secos, espolvoreada con queso parmesano o arroz blanco, algas secas y canónigos, lasaña de verduras…), o ultra especialización (hamburguesa verde, pasta, gyoza, cocina con wok…), ensaladas o bocadillos dulces y/o salados con ingredientes a la demanda, y para la bebida, se sustituyeron los clásicos zumos de frutas por smoothies: coco/mandarina, fresa/plátano, cremosos y frescos… Desde entonces, el crecimiento de este estilo de comida es exponencial. El concepto experimentó un éxito rotundo entre los paladares que tienen prisas pero que son exigentes gastrónomos, también supo seducir a los grandes chefs con estrellas: Paul Bocuse de Lyon, Marc Veyrat de París, o Ferrán Adriá de Madrid, abrieron anexos de sus restaurantes dedicados a la restauración rápida pero sana y basada en productos saludables y gustosos.

Principios

- Equilibrio: una comida completa, y hasta una comida rápida, debe incluir verduras y frutas, pero también féculas, proteínas, aceite, grasas y azúcares en cantidades razonables.

- Alimentos sanos y naturales: se da prioridad a los productos del terruño, variedades de calidad, frutas y verduras recogidas en su madurez.

- Agricultura ecológica y agricultura local: los partidarios del "Fast Good" quieren frutas y verduras de temporada, y suministro directo por productores regionales. Por motivos de calidad, por supuesto, pero también pensando en el desarrollo sostenible. Dicho esto, a diferencia del Slow Food, no se prohíbe el uso razonable de productos exóticos, originales, que vienen de lejos.

- Frescura y sabor: es el principio que representa de alguna manera la síntesis de los anteriores. El "Fast Good" apunta a volver a la calidad original de los productos y mostrar sus cualidades gustativas con recetas simples.
A todos estos principios también se acogen los productos Les vergers Boiron. Las frutas y verduras que seleccionamos proceden de los mejores huertos. Luego se congelan para conservar todas sus calidades organolépticas y nutritivas originales. Listos para un uso rápido y fácil, nuestros productos están disponibles en todas las épocas del año, entran perfectamente en la composición de platos sanos desde el entrante hasta el postre o la bebida.

5 clásicos del “Fast Good”

- Sopas de verduras: calientes o frías, pueden consumirse tranquilamente más allá de la temporada de invierno. Una forma rápida y sencilla de absorber más fibra, minerales y vitaminas.

- Ensaladas muy variadas, súper frescas y con ingredientes a medida. Sazonadas de una forma nueva (menos aceite, más vinagres afrutados, hierbas aromáticas, limón…) para mejorar el equilibrio.

- Bocadillos: el símbolo de una dieta antidietética, en realidad, puede sustituirse eficazmente a una comida completa y equilibrada. Siempre y cuando se evite la mayonesa, se utilice un pan ecológico o con cereales, rico en fibras, minerales y vitaminas, y se equilibre su composición: mantequilla de fruta (¡especialmente sabrosa con carnes!), proteínas procedentes de carnes o pescados, verduras crudas o cocidas, guarniciones… Además, si incluye productos del terruño, procedentes de la agricultura ecológica, y comprados frescos en el mercado, ya no queda ninguna razón para culpabilizarse.

- Smoothies de fruta con una pizca de leche y hielo u otros, menos conocidos pero igual de buenos para repostar vitaminas, como son los smoothies salados a base de tomate, pimiento rojo y pepino.

- Frutas para comer (en ensaladas, brochetas) o para beber (en sopas). La fruta termina idealmente el momento de la comida. Con las frutas en trozos Les vergers Boiron listas para el consumo (fresa, mora, mango, piña…) ¡qué facilidad terminar la comida con una nota de ligereza y frescura, y además, es un verdadero deleite!